domingo, 27 de febrero de 2011

Consejos para el mantenimiento y cuidado de tu guitarra

Cuidar de tu instrumento no es, contrariamente a lo que podría imaginarse, un asunto de poca importancia. Tras haber sido preguntado numerosas veces a este respecto, me he propuesto investigar sobre los diferentes aspectos que atañen al cuidado y mantenimiento de la guitarra. Luego de conversar con varios constructores, he recopilado y catalogado lo mejor de sus consejos.
Para que tu instrumento te acompañe siempre en buenas condiciones, tanto como si estás interesado en que tenga valor de reventa, en este artículo encontrarás información que, a buen seguro, te será de utilidad. 
Por Manuel Álvarez Ugarte

Estás tomando todas las precauciones que deberías con tu guitarra?, Eres de los que salen de viaje con ella?, Has reparado en el estado de los huesos del puente y la pala?, Sueles mantener libre de suciedad la superficie barnizada?, Sabrías cómo hacerlo? En las líneas que siguen te ofrecemos algunos consejos para que, en adelante, no sea necesario lamentar ninguna imprudencia.

Las cuerdas
Cambiar las cuerdas con cierta frecuencia contribuye a tener siempre una percepción del sonido más amplia y clara. Algunos problemas de afinación, ceceo, pérdida de volumen y falta de definición se derivan del mal estado de las cuerdas o su mala colocación.
Las cuerdas tienen una vida útil limitada y hay que reemplazarlas según las condiciones de uso. Un método preventivo para evitar acortar esta vida útil es la limpieza. La grasitud y transpiración de la piel las deterioran; se pueden limpiar después de tocar con un paño seco pasándolo por debajo y por encima varias veces, o bien recubriéndolas una a una para luego hacer lo mismo. Esto también evitará la suciedad en los trastes y el diapasón.

Cambiando las cuerdas
Aunque lo más recomendable es casi siempre cambiarlas una a una para evitar una súbita diferencia de tensión en el instrumento, también se pueden quitar todas a la vez (con cuidado de no marcar el barniz) y aprovechar la oportunidad para la limpieza de trastes y diapasón. Si está muy sucio el interior de la caja de resonancia, con un aspirador se retirará todo el polvo y pelusas.
Existen muchísimas maneras de colocar cuerdas, cada uno debe encontrar la que le resulte más práctica. La que a continuación os sugerimos es, en nuestra opinión, efectiva.
Comenzaremos haciendo una muesca a un milímetro de la punta de la cuerda logrando un ángulo de 45 grados aproximadamente, la introduciremos por el orificio del puente de atrás hacia adelante, evitando que toque la tapa y marque la zona del puente que contiene al hueso. Nos detenemos faltando unos 6 o 7 cm.; tomando la parte más corta, la pasamos por debajo del extremo largo y haciendo un doblez para marcarla, la colocamos entre el puente y el extremo corto de la cuerda para que éste presione la punta, trabándola. Para esto, será necesario tirar cuidadosamente del extremo largo, tensando la cuerda. Este procedimiento es válido para las bordonas. Para las tres primeras cuerdas es similar, con la diferencia de que, antes de colocarlas y lejos de la guitarra, acercaremos una pequeña llama de mechero o cerilla a una de las puntas para que se derrita un poco y forme una pelotita que hará las veces de traba antideslizante. A estas tres cuerdas les daremos dos vueltas antes de trabarlas.
En el otro extremo se pasan de arriba hacia abajo por el orificio del perno de la clavija correspondiente, colocándolo previamente a 90 grados con respecto al clavijero. Con la punta saliente damos una vuelta hacia adelante y luego hacia atrás para luego trabar la cuerda de forma que, al tensarla con la clavija, quede ajustada haciendo coincidir esta traba con la del agujero del perno. De esta forma se impedirá que haya deslizamientos. Es importante enrollar la cuerda buscando que quede lo más recta posible, sin que se superpongan y sin dar más de tres o cuatro vueltas.

Limpieza del diapasón
El cambio de cuerdas es siempre una buena oportunidad para limpiar el diapasón. Has de saber que la grasitud acumulada puede quitarse fácilmente, y de forma casera, con un paño embebido en un poco de bencina (fluido para encendedores). Una vez aplicado este desengrasante, se pasa una esponja abrasiva muy fina (tipo salva uñas) de forma longitudinal para pulir los trastes y el diapasón. Finalmente, para evitar el resecamiento de la madera (que no está cubierta por barniz) se aplican unas gotitas de aceite de lino que se esparcirán con un paño. Este aceite puede ser reemplazado por otro de características similares (oliva, almendras, naranja). Se deja reposar y al cabo de un tiempo la madera expulsará sola el sobrante, que se retirará con un paño seco.

Limpieza del barnizado
Aunque huelgue decirlo, lo mejor, siempre, es evitar que las superficies barnizadas se ensucien, repasando la guitarra con un paño seco de algodón después de usarla y devolverla a su estuche.
En los acabados a goma laca hay que tener especial cuidado porque podrían dañarse fácilmente. Lo más recomendable es utilizar un paño blanco de algodón natural muy suave, humedecerlo un poco con agua limpia a temperatura ambiente y frotar suavemente, en especial en la tapa, quitando la suciedad y reemplazando el paño cuando se ensucia. Luego, repasar con un paño seco y suave en el sentido de la veta de la madera.
En los acabados sintéticos se puede emplear el mismo procedimiento y, si es necesario, se le puede aplicar pasta fina de pulir con un paño limpio, frotando toda la superficie hasta que desaparezca la crema o se seque y luego con un paño nuevo lograr el brillo.

Si piensas utilizar limpiadores o productos para aumentar el brillo asegúrate de que no sean grasosos, ya que atraen el polvo y ensuciarán tu instrumento con mayor facilidad. La casa valenciana Royal Classics tiene un completo, práctico y económico set de limpieza para guitarra que incluye paños especiales y un líquido que permite limpiar sin riesgos barnices de poliuretano y goma laca por igual.

Huesos
Los huesos de la selleta y el puente son los puntos de apoyo de las cuerdas y por ello deben estar en perfectas condiciones. Estos puntos de apoyo delimitan el tiro de la guitarra y la altura de cuerdas (acción) con respecto al diapasón.
Estos apoyos se fabrican literalmente en hueso de vaca y por este motivo hay que manipularlos con cuidado ya que pueden partirse si se caen. Son fáciles de trabajar con pequeñas limas o papel de lija. Hay varios puntos a controlar en la cejilla, a saber:

Separación de cuerdas: La distancia entre cuerdas debe ser pareja, de lo contrario, habrá que rehacer el hueso, tarea que se encomendará a un especialista.

Punto de apoyo: Las cuerdas deben apoyar exactamente en el borde del hueso que toca al diapasón. Si la cuerda está adelantada, el tiro será mayor y variará la afinación. Para corregirlo, se puede limar hasta mover el punto de apoyo al lugar indicado. Luego de limarlo se deberá lijar hasta pulirlo para eliminar asperezas.

Altura de cuerdas: Un método sencillo para examinarla consiste en pisar la cuerda entre el segundo y tercer traste y comprobar que la distancia de la cuerda al primer traste sea la mínima posible, es decir, que casi no se vea separación pero que al golpear la cuerda sobre el traste suene un chasquido, señal de que existe una distancia. Si no hay ruido habría que llevar el instrumento para que sea examinado por un luthier. Si la distancia es grande se lo puede limar hasta llevarla al lugar correcto.
Si todas las cuerdas están altas, lo apropiado será limar el hueso desde la base hasta lograr la altura teniendo cuidado de no modificar el ángulo de apoyo. Para subir la altura hay que cambiar el hueso o agregar un suplemento; la mejor manera es pegar en la base del hueso una chapa de madera más alta que lo necesario y luego lijarla hasta lograr la altura correcta.

Asperezas: Ninguno de los huesos debe tener partes filosas o asperezas que puedan dañar o cortar la cuerda. Para esto, se pueden limar y lijar hasta pulir. Las lijas de grano 360, 500, 1000 y 1500, aplicadas en ese orden te permitirán dejarlo perfectamente.
La altura de cuerdas se controla tocando la guitarra, si las sientes duras seguramente están altas y si trastean mucho seguramente es porque están demasiado bajas. Para subir o bajar la altura se hace lo mismo que con la cejilla. Se puede dar inclinación para lograr que, por ejemplo, las primeras cuerdas estén mas bajas que las bordonas.

Al transportar o guardar tu guitarra
Debes saber que es conveniente guardar el instrumento mientras no se usa para protegerlo de golpes, rayones, accidentes y condiciones climáticas de mucha variación. Lo ideal es disponer de un estuche rígido con arco reforzado en la tapa y de la medida exacta de la guitarra.
Al viajar, no importa en qué medio de transporte, es importante utilizar siempre un estuche adecuado y aflojar un poco la tensión de las cuerdas; si el viaje es en avión la guitarra debe viajar como equipaje de mano.
También es bueno controlar al instrumento de vez en cuando por si se encontrase alguna rajadura o deformación, alguna zona despegada o algo fuera de lo normal, ya que lo mejor es repararlo lo antes posible.
Y lo más importante: mantener la guitarra en un ambiente de humedad y temperatura estables. Cuando estos cambios sean inevitables, hacerlos lo más gradualmente posible. Los cambios bruscos son muy peligrosos, en zonas húmedas y cálidas es muy común tener que entrar a lugares con aire acondicionado, lo que los convierte en fríos y secos. Lo mismo ocurre con la calefacción, pero aumentando la temperatura. La madera al secarse se contrae con mucha mayor velocidad de lo que se humedece y expande, hay que tener cuidado especialmente en los cambios de húmedo a seco. Una forma económica y fácil de mantener un buen nivel de humedad relativa dentro del estuche se consigue llevando dentro una bolsa con piedritas de silicato (silica-gel). Puedes comprarlas o bien usar las que vienen dentro del embalaje de los electrodomésticos.

Ya lo sabes: cuida de tu guitarra y tendrás instrumento por muchos años con buen valor de reventa. Si sigues estos pasos y tomas las precauciones que te sugerimos es casi seguro que no tendrás problemas de ningún tipo. En cualquier caso, estos consejos no suplantan la regular revisión de un luthier especializado, que por cierto recomendamos.

Mi agradecimiento a los luthiers Julio Malarino, Arturo Sanzano, Arcadio Marín y al guitarrista y fabricante de cuerdas Juan Grecos. Sin sus consejos y sugerencias este artículo hubiera sido igualmente posible pero infinitamente menos interesante.

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