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Detalle de la roseta artesana en el modelo de palosanto |
En el corazón del castizo barrio de
Lavapiés, el joven luthier suizo, testigo y seguidor del gran
Arcángel Fernández nos ofrece lo mejor de su arte desde el histórico taller del ilustre guitarrero madrileño. Por Manuel Álvarez Ugarte
El luthier y músico
Leonardo Plattner,
nacido en Ginebra, recorrió un camino en el que sus primeras
motivaciones vinieron dadas por la interpretación musical. Su
aproximación a los géneros populares marcaron sus años de infancia
y adolescencia. Según sus propias palabras: “-De
niño me sedujeron las guitarras eléctricas, con sus colores vivos y
sus formas bien delineadas. De adolescente empiezo a tocar mis
primeros acordes y a descubrir todo tipo de músicas. Admirador de
los viejos bluesmen, me siento atraído por las guitarras vintage y
luego, a los 20 años, descubro la guitarra española a través del
flamenco. (...)” Ya en el año 2001, sin
dejar de tocar la guitarra en numerosas agrupaciones, comienza a
trabajar con Jacques Vincenti
en Ginebra. Con él aprende a reparar guitarras y, contagiado por su
pasión de investigador, se interesa por la historia del instrumento.
En 2005 construye su primera guitarra. La experiencia le permite
comprender que muchos guitarreros se ven obligados a inventarse un
camino propio por no conocer los medios que permiten apoyarse en una
tradición. Esta búsqueda del contacto con una tradición vinculada
a la historia de la construcción lo lleva, en 2010, a tocar la
puerta del taller de Arcángel Fernández,
último eslabón en activo de la gran escuela madrileña.
Arcángel,
a punto de retirarse, acepta enseñarle su método de trabajo
posibilitándole, asimismo, continuar con su sistema de construcción
tradicional. Hasta el momento de su jubilación, en octubre de 2011,
tuvo el enorme privilegio de contar con sus valiosos consejos, así
como con los de su colaborador Manuel Cáceres.
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La baja acción de cuerdas vuelve al modelo Clásica
un instrumento muy agradecido para el tacto sin que
ello suponga presencia de ceceos o roturas en el
sonido al forzar la pulsación de mano derecha |
Construcción, tacto y
sonido
Tuve la suerte de cruzarme
con Leonardo Plattner en el camino hace apenas 9 meses. Una visita a
su precioso taller una mañana de otoño -el antiguo refugio de
Arcángel Fernández-, una increíble guitarra suya que probé allí
mismo y la sorpresa de unos mates compartidos me hicieron pensar que
muy probablemente estábamos en las puertas del comienzo de algo bonito. Y
no me equivocaba: varios meses después, otro encuentro en mi casa de
la sierra de Madrid, más guitarra, músicas de las dos orillas, una
copa de vino y, ahora, un mes más tarde, estas líneas que, a modo
de memorándum, buscan
organizar estos primeros recuerdos con el fin de construir un hilo
más de esa red que entre todos, sin saberlo, tejemos cada día.
Pero
como quiero centrarme en las sensaciones que me proporcionó la
experiencia de pulsar sus guitarras os propongo, sin más preámbulos,
entrar en materia.
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Interior de la Clásica de ciprés,
con firma y sello de Plattner en
la etiqueta |
El modelo “Clásica”
de Plattner descansa en la tradición acuñada por la guitarrería
madrileña que marcaron varios constructores de principios del siglo
XX: Santos Hernández
y Marcelo Barbero,
entre otros. Hablamos de una tradición, claro está, de una forma de
entender, de vivir la guitarrería, como en su día lo hizo Arcángel
con su trabajo. Plattner, por así decirlo, está hecho de esa
madera, o mejor dicho: sus guitarras, únicas, exquisitas, parecen
ser deudoras de esa identidad sonora irrepetible, de esa belleza
sencilla y discreta donde hasta los más pequeños detalles
constituyen un marco referencial, ideológico y, por qué no, hasta
un posicionamiento político frente al avasallante mundo de las cosas
hechas para usar y tirar.
Plattner construye solo y
artesanalmente de principio a fin sus preciosos instrumentos, sin
prisas, reproduciendo el legado de una escuela en peligro de
extinción. Pero eso no es todo, claro, sus guitarras suenan bien,
afinan bien, cantan con la misma alegría con la que su constructor
las fabrica, con sus manos, con ilusión y paciencia, sabedor de que
las cosas buenas se cuecen despacio.
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Detalle de la unión de aros, fondo y
zoque con cenefas de palosanto en
el modelo de ciprés |
El mástil, de 650 mm,
fácil de tocar y muy bien afinado, nos regala un octavado de lujo en
toda su geografía. La baja acción de cuerdas facilita los
desplazamientos y, oh sorpresa, no rompe el sonido ni cecea cuando se
la aprieta apoyando o picando intencionadamente en la mano derecha.
Esta cuestión, que podría considerarse un tópico entre las
observaciones a un instrumento, representa sin embargo un enorme
valor para el ejecutante, ya que pocas veces ambas virtudes coexisten
en una misma guitarra. El sonido resultante, producto de la
combinación de una excelente tapa de pino abeto en un cuerpo de palisandro de india es claro, bien definido -muy especialmente en la región
media/grave- y de cantarinas voces agudas. Me explica Leonardo que la
estructura interior, con cinco varetas en abanico y bajopuente busca
el equilibrio entre registros. Y vaya si lo consigue, porque además,
esta ligerísima guitarra saca su potente voz sin esa característica
envolvente de armónicos exagerada que ostentan las guitarras
industriales barnizadas a poliuretano. La “Clásica” de Plattner,
pulida con gomalaca a muñequilla es, en toda regla, la paleta de un
pintor impresionista, plena de colores, matices y misterios.
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La pala, de exquisito y discreto diseño,
equipa un sistema mecánico Fustero
de gran calidad. El modelo de
palosanto, un Sloane. |
A la buena entonación del
mástil contribuye también el fino clavijero Sloane, detalle que,
como cada aspecto del instrumento denota un esmerado cuidado del
constructor y su clarísima intención de llevar la guitarrería a
niveles de excelencia.
Además del modelo que hoy
comentamos, nuestro protagonista fabrica otro similar pero en ciprés, de respuesta algo más rápida, orientado a los intérpretes flamencos, con la misma impronta,
detalles y esmerado cuidado. Aunque en mi opinión, tanto el modelo de ciprés como el de palosanto son perfectamente válidos para la pulsación clásica. Por tanto, la elección de una u otra
dependerá de la búsqueda personal de cada quien.
Conclusión
Personalmente, recomiendo
al lector una visita al taller de Leonardo, creo que ver de cerca el
proceso, olerlo y tocar allí mismo sus guitarras, en un ambiente que
rezuma historia viva de la escuela madrileña, es una experiencia
sensorial que merece la pena vivir.
Todos sus instrumentos
incluyen en el precio un estuche rígido Manzano, fabricado en
España, cómodo, seguro y de gran calidad, para que el instrumento
sea escuchado aquí y allá sin padecer en los traslados.
Características
Leonardo Plattner
“Clásica”
Precio: € 4.500 (precio de 2013, consultar actualizaciones)
Origen: Madrid, España
Tapa: pino abeto 1ª
macizo
Aros y fondo: palosanto de
India 1ª
Mástil: cedro de Honduras
Diapasón: ébano
Trastes: alpaca
Clavijero: Sloane
Estuche: sí, Manzano
Acabado: goma laca a
muñequilla