De uno de los grandes guitarreros hispanoamericanos de la actualidad, una muestra de su delicado trabajo. Por Manuel Álvarez Ugarte
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Don Anselmo en su taller de Santiago de Chile |
Anselmo
Jaramillo Guajardo nació en la Región de los Lagos,
Valdivia (Chile). Con origen en una humilde familia rural, sus
primeras labores fueron los trabajos en el campo, hasta que a los 17 años
decide emigrar a Santiago, capital del país. Allí conoce por
primera vez el trabajo de algunos luthiers, lo que le anima a
iniciarse en el oficio de constructor de guitarras. En 1967 construye
su primer ejemplar y desde entonces su trabajo no ha sido otro que el
de dedicar sus días a la confección de instrumentos de cuerda
pulsada. Además de guitarras, Jaramillo construye arpas, rabeles,
charangos, ronrocos, guitarrones chilenos y, desde hace algún
tiempo, un instrumento de creación propia: el Copihuelo.
Construcción
tacto y sonido
Ponemos toda nuestra atención en el trabajo de uno de los luthiers
hispanoamericanos de mayor peso de la actualidad, Don Anselmo
Jaramillo. La
buena fama del artesano chileno queda comprobada tras la prueba de este
nuevo modelo. La
guitarra clásica que hoy nos ocupa tiene un tiro (largo de cuerdas
definido por los puntos de apoyo del puente y la selleta) de 660 mm. La
mayor vibración de la cuerda se traduce, en esta guitarra, en una
mejor capacidad emisora, consecuencia directa del aumento en la distancia
nodal. También, sus dimensiones encuentran variantes en comparación
con otros ejemplares semejantes. Las más visibles: el diámetro de la boca
(92 mm, cuando lo habitual es 86) y la forma de la plantilla (un poco
más grande de lo acostumbrado). Estas diferencias en el formato nos
permiten deducir que Jaramillo ha encontrado, a la fecha,
posiblemente la mejor manera de sacar partido de esta nueva forma de
construir: introduciendo su personalidad.
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Detalle de la pala característica durante el proceso de construcción |
Se trata de un instrumento que saca sobresaliente en
sonido, afinación, timbre y estética. El más acertado de todos sus atributos se encuentra sin
duda en lo que llamamos “color” del sonido. Este atributo del
timbre es el que nos guía habitualmente por los diferentes aspectos
de la pesquisa. Es quien nos advierte de si aquello que esperamos que
suene de una determinada manera lo hace o no, el que ayuda a detectar
“lobos” o notas muertas y, lo más significativo, quien hace de
la sonoridad del instrumento un punto de partida para la percepción
de aquello que deseemos tocar. Si el timbre es cálido, el color
debería permitir la articulación de colores contrastados y
viceversa. En ese sentido, la “Clásica” de Jaramillo saca
matrícula de honor tras el exhaustivo y riguroso examen al que la
hemos sometido. Deudora asimismo de la escuela tradicional española,
yuxtapone a su potente caudal y sus modernos atributos sonoros, el
encanto de ese sonido poético característico, presente en las
primeras guitarras de concierto de Vicente Arias, Santos Hernández y
Francisco Simplicio.
El
paseo por los veinte trastes de alpaca alemana resulta, además de
afinado, muy cómodo debido al espesor del mástil, que favorece los
desplazamientos en toda su extensión.
Incluso
estéticamente hablando, Anselmo Jaramillo, pragmático, ha
comprendido, como tantos otros luthiers, que en la sobriedad muchas
veces está la clave del éxito. A las exquisitas especies que
ofician de materia prima en este instrumento: palosanto de India en
aros, fondo, puente y pala; pino abeto alemán de primera en la tapa
armónica; cedro de Honduras y ébano en el conjunto mástil-diapasón,
detalles como la delicada roseta, el diseño de la cabeza o las
precisas cenefas que incluso en el mástil refuerzan el cedro
hondureño, dan cuenta de su dilatada experiencia como ebanista.
Por
último, el barniz de goma laca, aplicado a muñequilla por el mismo
constructor, no enmascara con tintes artificiales el bello color de
las maderas al tiempo que otorga la ya conocida libertad de
movimientos a la tapa armónica. Ideal para la articulación de
dinámicas y matices.
Conclusión
Una
vez más, desde el lejano sur, el más hispano de los instrumentos
nos recuerda la grandeza de la escuela que, al otro lado del charco,
continúa alimentando el sueño creativo de miles de guitarristas.
Desde aquí, los aplaudimos con alegría y esperanza. Los interesados
en conocer más a Anselmo Jaramillo en su faceta de luthier y
docente, no debéis dejar de visitar su Web.
Características
Anselmo Jaramillo “Clásica”
Precio: consultar al constructor a través de la información de contacto
Origen: Santiago, Chile
Tapa: pino abeto alemán 1ª macizo
Aros y fondo: palosanto de India 1ª
Mástil: cedro de Honduras
Diapasón: ébano
Trastes: alpaca
Clavijero: Fustero
Acabado: goma laca a muñequilla
Contacto: guitarrascopihuelo@gmail.com