martes, 7 de mayo de 2013

Prueba de guitarra Leonardo Plattner “Clásica” (palisandro y ciprés)


Detalle de la roseta artesana en el modelo de palosanto
En el corazón del castizo barrio de Lavapiés, el joven luthier suizo, testigo y seguidor del gran Arcángel Fernández nos ofrece lo mejor de su arte desde el histórico taller del ilustre guitarrero madrileño. Por Manuel Álvarez Ugarte 

El luthier y músico Leonardo Plattner, nacido en Ginebra, recorrió un camino en el que sus primeras motivaciones vinieron dadas por la interpretación musical. Su aproximación a los géneros populares marcaron sus años de infancia y adolescencia. Según sus propias palabras: “-De niño me sedujeron las guitarras eléctricas, con sus colores vivos y sus formas bien delineadas. De adolescente empiezo a tocar mis primeros acordes y a descubrir todo tipo de músicas. Admirador de los viejos bluesmen, me siento atraído por las guitarras vintage y luego, a los 20 años, descubro la guitarra española a través del flamenco. (...)” Ya en el año 2001, sin dejar de tocar la guitarra en numerosas agrupaciones, comienza a trabajar con Jacques Vincenti en Ginebra. Con él aprende a reparar guitarras y, contagiado por su pasión de investigador, se interesa por la historia del instrumento. En 2005 construye su primera guitarra. La experiencia le permite comprender que muchos guitarreros se ven obligados a inventarse un camino propio por no conocer los medios que permiten apoyarse en una tradición. Esta búsqueda del contacto con una tradición vinculada a la historia de la construcción lo lleva, en 2010, a tocar la puerta del taller de Arcángel Fernández, último eslabón en activo de la gran escuela madrileña.
Arcángel, a punto de retirarse, acepta enseñarle su método de trabajo posibilitándole, asimismo, continuar con su sistema de construcción tradicional. Hasta el momento de su jubilación, en octubre de 2011, tuvo el enorme privilegio de contar con sus valiosos consejos, así como con los de su colaborador Manuel Cáceres.

La baja acción de cuerdas vuelve al modelo Clásica
un instrumento muy agradecido para el tacto sin que
ello suponga presencia de ceceos o roturas en el
sonido al forzar la pulsación de mano derecha
Construcción, tacto y sonido
Tuve la suerte de cruzarme con Leonardo Plattner en el camino hace apenas 9 meses. Una visita a su precioso taller una mañana de otoño -el antiguo refugio de Arcángel Fernández-, una increíble guitarra suya que probé allí mismo y la sorpresa de unos mates compartidos me hicieron pensar que muy probablemente estábamos en las puertas del comienzo de algo bonito. Y no me equivocaba: varios meses después, otro encuentro en mi casa de la sierra de Madrid, más guitarra, músicas de las dos orillas, una copa de vino y, ahora, un mes más tarde, estas líneas que, a modo de memorándum, buscan organizar estos primeros recuerdos con el fin de construir un hilo más de esa red que entre todos, sin saberlo, tejemos cada día. 
Pero como quiero centrarme en las sensaciones que me proporcionó la experiencia de pulsar sus guitarras os propongo, sin más preámbulos, entrar en materia.

Interior de la Clásica de ciprés,
con firma y sello de Plattner en
la etiqueta
El modelo “Clásica” de Plattner descansa en la tradición acuñada por la guitarrería madrileña que marcaron varios constructores de principios del siglo XX: Santos Hernández y Marcelo Barbero, entre otros. Hablamos de una tradición, claro está, de una forma de entender, de vivir la guitarrería, como en su día lo hizo Arcángel con su trabajo. Plattner, por así decirlo, está hecho de esa madera, o mejor dicho: sus guitarras, únicas, exquisitas, parecen ser deudoras de esa identidad sonora irrepetible, de esa belleza sencilla y discreta donde hasta los más pequeños detalles constituyen un marco referencial, ideológico y, por qué no, hasta un posicionamiento político frente al avasallante mundo de las cosas hechas para usar y tirar.

Plattner construye solo y artesanalmente de principio a fin sus preciosos instrumentos, sin prisas, reproduciendo el legado de una escuela en peligro de extinción. Pero eso no es todo, claro, sus guitarras suenan bien, afinan bien, cantan con la misma alegría con la que su constructor las fabrica, con sus manos, con ilusión y paciencia, sabedor de que las cosas buenas se cuecen despacio.

Detalle de la unión de aros, fondo y
zoque con cenefas de palosanto en
el modelo de ciprés
El mástil, de 650 mm, fácil de tocar y muy bien afinado, nos regala un octavado de lujo en toda su geografía. La baja acción de cuerdas facilita los desplazamientos y, oh sorpresa, no rompe el sonido ni cecea cuando se la aprieta apoyando o picando intencionadamente en la mano derecha. Esta cuestión, que podría considerarse un tópico entre las observaciones a un instrumento, representa sin embargo un enorme valor para el ejecutante, ya que pocas veces ambas virtudes coexisten en una misma guitarra. El sonido resultante, producto de la combinación de una excelente tapa de pino abeto en un cuerpo de palisandro de india es claro, bien definido -muy especialmente en la región media/grave- y de cantarinas voces agudas. Me explica Leonardo que la estructura interior, con cinco varetas en abanico y bajopuente busca el equilibrio entre registros. Y vaya si lo consigue, porque además, esta ligerísima guitarra saca su potente voz sin esa característica envolvente de armónicos exagerada que ostentan las guitarras industriales barnizadas a poliuretano. La “Clásica” de Plattner, pulida con gomalaca a muñequilla es, en toda regla, la paleta de un pintor impresionista, plena de colores, matices y misterios.

La pala, de exquisito y discreto diseño,
equipa un sistema mecánico Fustero
de gran calidad. El modelo de
palosanto, un Sloane.

A la buena entonación del mástil contribuye también el fino clavijero Sloane, detalle que, como cada aspecto del instrumento denota un esmerado cuidado del constructor y su clarísima intención de llevar la guitarrería a niveles de excelencia.

Además del modelo que hoy comentamos, nuestro protagonista fabrica otro similar pero en ciprés, de respuesta algo más rápida, orientado a los intérpretes flamencos, con la misma impronta, detalles y esmerado cuidado. Aunque en mi opinión, tanto el modelo de ciprés como el de palosanto son perfectamente válidos para la pulsación clásica. Por tanto, la elección de una u otra dependerá de la búsqueda personal de cada quien.

Conclusión
Personalmente, recomiendo al lector una visita al taller de Leonardo, creo que ver de cerca el proceso, olerlo y tocar allí mismo sus guitarras, en un ambiente que rezuma historia viva de la escuela madrileña, es una experiencia sensorial que merece la pena vivir.
Todos sus instrumentos incluyen en el precio un estuche rígido Manzano, fabricado en España, cómodo, seguro y de gran calidad, para que el instrumento sea escuchado aquí y allá sin padecer en los traslados.


Características
Leonardo Plattner “Clásica”

Precio: € 4.500 (precio de 2013, consultar actualizaciones)
Origen: Madrid, España
Tapa: pino abeto 1ª macizo
Aros y fondo: palosanto de India 1ª
Mástil: cedro de Honduras
Diapasón: ébano
Trastes: alpaca
Clavijero: Sloane
Estuche: sí, Manzano
Acabado: goma laca a muñequilla
Contacto: 91 528 7067 / www.guitarras-plattner.com






Fotos: Heidi Hassan / www.heidi-hassan.com

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